Nuestro
comportamiento con el entorno social es diferente al que mostramos
con las personas más cercanas, en especial familiares o amigos. La
clave radica en que moldeamos nuestra personalidad según la
situación, mediante el uso del auto-control, porque sabemos que un
buen comportamiento social nos permite obtener mayores beneficios a
largo plazo aunque a corto suponga un esfuerzo mantener la relación.
El
auto-control es desarrollado durante nuestros primeros años de vida,
sin embargo un niño tiene menor capacidad para tomar decisiones
aparentemente perjudiciales en inicio, pero beneficiosas a largo
plazo.
Un ejemplo
es el llamado Marshmallow Test (Test de nubes dulces) desarrollado
por el psicólogo y profesor universitario estadounidense Walter
Mischel entre la década de los sesenta y setenta.
